Aprender a estar solo sin sentirse abandonado.
- Zera psicologia
- hace 5 horas
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A veces, quien dice "no necesito a nadie" está intentando protegerse de antiguas decepciones. Y quien afirma "no tengo a nadie" puede estar rodeado de personas, pero sintiéndose profundamente incomprendido. Detrás de ambas posiciones suelen existir historias, vínculos y experiencias que han dejado huellas.
Por eso, aprender a estar solo no significa resignarse a la ausencia de los demás. Tampoco implica convencerse de que no necesitamos a nadie. Los seres humanos construimos nuestra vida a través de los vínculos. Necesitamos ser vistos, escuchados y reconocidos. Sin embargo, existe una diferencia importante entre estar solo y sentirse abandonado.
El abandono es una experiencia emocional. Es la sensación de que no hay nadie disponible cuando más lo necesitamos. Muchas veces esa sensación permanece incluso cuando otras personas están presentes, porque no depende únicamente de la realidad actual, sino también de las experiencias que hemos vivido.
Estar solo, en cambio, puede convertirse en una oportunidad. Es el momento en que dejamos de buscar afuera todas las respuestas y comenzamos a preguntarnos qué sentimos, qué necesitamos y quiénes somos cuando nadie nos define.
No siempre resulta fácil. En la soledad aparecen silencios, dudas y emociones que solemos evitar. Pero también puede surgir algo valioso: la posibilidad de construir una relación más cercana con nosotros mismos.
Aprender a estar solo sin sentirse abandonado implica descubrir que nuestra compañía también tiene valor. Que podemos escucharnos, cuidarnos y sostenernos sin dejar de necesitar a otros. Porque una cosa es depender de la presencia constante de alguien para sentirnos completos, y otra muy distinta es elegir compartir la vida desde el deseo y no desde el vacío.
Quizás la tarea no sea dejar de necesitar compañía, sino lograr que nuestra propia presencia se convierta en un lugar al que también podamos volver cuando la vida nos confronte con la soledad.
Por ZERA psicología y Psicosentir y Actuar.


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