top of page

Acompañar el TDAH: cuando el adulto se vuelve sostén.

  • Foto del escritor: Zera psicologia
    Zera psicologia
  • 22 ene
  • 3 Min. de lectura

Acompañar a un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) implica asumir un rol activo y consciente como adulto referente. Más allá de las dificultades en la atención, la impulsividad o la inquietud, el TDAH interpela a los adultos a revisar sus formas de mirar, responder y vincularse con el niño. No se trata únicamente de modificar conductas, sino de ofrecer un marco que ayude a organizar la experiencia del niño y a sostener su desarrollo emocional.


En muchos casos, antes de comprender qué ocurre, las familias atraviesan etapas de desgaste, incomprensión y frustración. Cuando las respuestas habituales no funcionan, el riesgo es leer las conductas del niño como falta de interés, desobediencia o provocación. Aquí, el rol del adulto resulta central: detenerse, comprender y responder desde un lugar más reflexivo.


Los niños con TDAH suelen tener dificultades para regularse por sí mismos. Por ello, necesitan adultos que puedan ofrecer estructura, previsibilidad y límites claros. La organización del entorno no busca controlar al niño, sino brindarle un marco externo que le permita sostener aquello que aún no puede regular internamente.


Anticipar las actividades, dividir las tareas en pasos posibles y reducir la sobreestimulación son formas concretas en las que el adulto puede facilitar la participación del niño en la vida cotidiana, disminuyendo la frustración y favoreciendo su autonomía progresiva.


La forma en que el adulto nombra y comprende al niño tiene efectos profundos. Cuando la mirada se centra exclusivamente en la dificultad, el niño puede quedar atrapado en un lugar de “problema”. En cambio, cuando el adulto logra reconocer también las capacidades, los esfuerzos y los pequeños logros, se abre un espacio para el desarrollo de la autoestima y la confianza.


El acompañamiento implica aprender a diferenciar al niño de sus conductas, comprendiendo que muchas de ellas están vinculadas a dificultades reales en la regulación atencional y emocional, y no a una intención de desobedecer.


Uno de los aportes más importantes del adulto es su propia capacidad de regulación emocional. Los niños con TDAH suelen verse desbordados por estímulos, exigencias o frustraciones, y en esos momentos necesitan adultos que puedan sostener la calma, incluso cuando la situación resulta desafiante.


Responder con firmeza y serenidad, en lugar de hacerlo desde el enojo o el agotamiento, permite al niño encontrar un punto de referencia para organizarse emocionalmente. El adulto no solo enseña con palabras, sino también con su manera de estar y responder.


Más allá de las estrategias y las normas, el vínculo es el eje central del acompañamiento. Compartir momentos de presencia genuina, disfrutar de actividades cotidianas y reconocer lo que el niño hace bien fortalece la relación y permite que el niño se sienta valorado más allá de sus dificultades.


El tiempo compartido, sin exigencias ni correcciones constantes, es una forma de sostén emocional que impacta directamente en el bienestar del niño.


Acompañar a un niño con TDAH puede ser exigente. Por ello, resulta fundamental que los adultos cuenten con espacios de orientación y acompañamiento. Informarse, pedir ayuda y compartir experiencias con otros padres o profesionales permite aliviar la carga y encontrar nuevas maneras de afrontar las dificultades.


En algunos casos, el trabajo terapéutico familiar ofrece un espacio para revisar dinámicas, fortalecer la comunicación y construir acuerdos más saludables.


El acompañamiento de niños con TDAH no recae en una sola persona. Familia, escuela y profesionales cumplen roles complementarios. Cuando los adultos logran trabajar de manera articulada, el niño encuentra mayor coherencia y seguridad en su entorno.


Acompañar a un niño con TDAH no implica tener respuestas perfectas, sino sostener una presencia atenta, reflexiva y disponible. El rol del adulto es ofrecer un marco que permita al niño desplegar sus recursos, construir confianza y transitar su desarrollo con mayor bienestar.


Por ZERA psicología y Psicosentir y Actuar.


 
 
 

Comentarios


Zera Psicología

Cel: +57 317 808 4694
Cali - colombia

Facebook
Twitter
LinkedIn

© 2025 Diseñado por Amú. Created on Wix Studio.

bottom of page